Los túneles viales son la obra de infraestructura más técnicamente compleja que existe. Argentina tiene un historial acotado en este tipo de construcciones —el Túnel Subfluvial, el túnel de acceso al Paso Cristo Redentor, algunos subterráneos urbanos— pero el panorama está cambiando. La necesidad de reducir distancias en la Cordillera, de cruzar cursos de agua sin interrumpir la navegación y de descongestionar nudos urbanos de alta complejidad está poniendo los túneles viales en la agenda de infraestructura nacional. Para el sector de la excavación, la demolición y la obra civil pesada, este segmento representa contratos de altísimo valor técnico y económico.
El estado de los túneles viales en Argentina: inventario actual
Argentina cuenta con un número relativamente reducido de túneles viales en funcionamiento. El Túnel Subfluvial Hernandarias, que une Santa Fe con Entre Ríos bajo el río Paraná, es el más icónico: inaugurado en 1969, sigue siendo la única conexión subfluvial del país. El túnel del Paso Cristo Redentor, en Mendoza, es crítico para el comercio exterior con Chile y enfrenta problemas de capacidad durante los meses de cierre invernal de la ruta de montaña. En el ámbito urbano, los túneles de la Red de Autopistas de Buenos Aires (AUSA) bajo el Riachuelo y en algunos cruces viales de la ciudad son los ejemplos más recientes de construcción tunelera de envergadura. El diagnóstico del sector es claro: la red de túneles es insuficiente para las necesidades actuales de conectividad y comercio, y el mantenimiento de los existentes acumula deuda técnica significativa.
Proyectos en carpeta: dónde están las obras del futuro
El proyecto más ambicioso en discusión es el Túnel de Agua Negra, que conectaría Argentina y Chile en la provincia de San Juan a través de la Cordillera, a mayor altitud y con menores restricciones climáticas que el Cristo Redentor. Con 13,9 kilómetros de longitud proyectada, sería el túnel de montaña más largo de América del Sur. El proyecto tiene respaldo de ambos gobiernos y estudios técnicos avanzados, pero el financiamiento sigue siendo el principal obstáculo. A nivel urbano, la extensión de redes de subterráneo en Buenos Aires implica trabajos tuneleros de escala mediana, con metodologías de túnel excavado en suelo blando que son distintas a las de roca dura. En provincias como Mendoza y San Juan, la construcción de desvíos en roca para caminos de montaña incluye tramos tuneleros que se licitan periódicamente.
Metodologías constructivas: TBM, NATM y tunelería tradicional
La construcción de túneles requiere metodologías específicas según el tipo de terreno y la sección requerida. La Tuneladora de Escudo (TBM, por sus siglas en inglés) es la tecnología más avanzada para túneles de gran longitud en suelos blandos: excava, coloca el revestimiento de dovelas prefabricadas y avanza en un proceso continuo. Es la metodología utilizada en los subterráneos de Buenos Aires más recientes. El Nuevo Método Austríaco (NATM) es más flexible y se adapta mejor a roca con variabilidad geológica: el avance es por voladuras controladas o excavación mecánica, seguido de sostenimiento provisional con hormigón proyectado y bulones de roca. Para túneles cortos en zonas urbanas —como los cruces bajo avenidas o ríos— se utilizan métodos de cut and cover: se excava desde la superficie, se construye la estructura y se vuelve a rellenar. Esta última modalidad es la más cercana a las capacidades habituales del sector de excavación convencional.
El desafío del mantenimiento: obra pendiente que ya existe
Más inmediata que la construcción de nuevos túneles es la deuda de mantenimiento de los existentes. El Túnel Subfluvial Hernandarias fue objeto de intervenciones parciales a lo largo de los años, pero requiere una refacción integral que se viene postergando. Los túneles de la red AUSA en Buenos Aires necesitan trabajos periódicos de impermeabilización, renovación de instalaciones eléctricas y refuerzo estructural en algunos tramos. Estos trabajos de mantenimiento mayor —que implican excavación de zanjas para renovación de drenajes, demolición de revestimientos deteriorados y aplicación de sistemas de impermeabilización— son accesibles para empresas del sector con capacidades en obra civil subterránea. No requieren el equipamiento especializado de la tunelería de avance, pero sí experiencia en trabajo en espacios confinados, gestión de ventilación y protocolos de seguridad específicos.
Formación, habilitaciones y acceso al mercado tunelero
El mercado de construcción de túneles en Argentina es concentrado: las grandes obras se licitan en consorcios donde participan empresas de ingeniería pesada con experiencia internacional. Sin embargo, la cadena de valor es amplia: hay espacio para empresas locales que provean servicios de excavación auxiliar, movimiento de escombros, preparación de accesos, hormigón proyectado, instalación de bulones y trabajos de terminación. Acceder a este mercado requiere habilitaciones específicas de la SRT para trabajo en espacios confinados, experiencia demostrable en obra subterránea y capacidad para cumplir con los estándares de seguridad exigidos por las empresas líderes de los consorcios. CAEDE puede facilitar información sobre los requisitos técnicos y los contactos con las empresas que lideran estos proyectos en el país.