La demolición de tanques de combustible es una de las operaciones más reguladas y técnicamente exigentes del sector. Requiere protocolos específicos de seguridad, certificaciones ambientales y equipos especializados. Un error en la planificación puede derivar en contaminación del suelo, explosiones o multas severas. En CAEDE trabajamos con empresas miembro que tienen experiencia comprobada en este tipo de intervenciones.
Tipos de tanques y sus riesgos específicos
Los tanques de combustible pueden ser aéreos o enterrados, de acero, fibra de vidrio o polietileno. Cada tipo presenta riesgos distintos. Los tanques enterrados son los más complejos: pueden haber generado derrames en el suelo circundante que requieren remediación antes de la demolición. Los tanques aéreos, aunque más accesibles, deben ser desgasificados y purgados antes de cualquier corte o demolición mecánica. El tipo de combustible almacenado — gasoil, nafta, fuel oil, querosén — también determina el nivel de peligrosidad y el protocolo aplicable.
Etapas del protocolo de demolición
El proceso sigue una secuencia estricta que no puede saltearse. Primero, vaciado y purga: el tanque debe quedar libre de líquidos y vapores, con certificación de empresa habilitada. Segundo, neutralización: se introduce nitrógeno o agua para eliminar la atmósfera explosiva interior. Tercero, inspección ambiental previa: relevamiento de suelo y napa freática para detectar contaminación existente. Cuarto, demolición o retiro: según el caso, el tanque se corta in situ o se extrae completo para tratamiento en planta. Finalmente, remediación y certificación del predio si hubo derrame.
Marco regulatorio en Argentina
La normativa vigente involucra a varios organismos. La Secretaría de Energía regula los tanques de estaciones de servicio. El OPDS (Provincia de Buenos Aires) y sus equivalentes provinciales controlan los aspectos ambientales. La Ley 24.051 de Residuos Peligrosos clasifica los suelos contaminados con hidrocarburos como residuos peligrosos, lo que implica obligaciones estrictas de transporte y disposición. Las empresas que realicen este trabajo deben estar inscriptas como generadores y transportistas habilitados de residuos peligrosos.
Por qué tercerizar con empresas especializadas
La demolición de tanques de combustible no es una tarea para generalistas. Requiere personal con certificación en espacios confinados, equipos de medición de atmósferas peligrosas (explosímetros, detectores de oxígeno), vehículos habilitados para transporte de residuos peligrosos y seguros específicos. Una empresa no habilitada que ejecute esta tarea puede comprometer al propietario del predio con responsabilidades civiles y penales. En CAEDE podés acceder al directorio de empresas miembro con las habilitaciones al día.