La gestión de residuos de obra es una de las obligaciones menos atendidas en la práctica de la dirección de obras en Argentina, pero es una de las que mayor exposición legal genera para el arquitecto. Desde los escombros de demolición hasta los residuos de instalaciones, pintura y materiales de construcción, la normativa vigente establece obligaciones concretas sobre clasificación, transporte y disposición final. Conocer el rol del director de obra en esta cadena es indispensable para ejercer la profesión sin riesgo.
Qué dice la normativa sobre residuos de obra en Argentina
La gestión de residuos de construcción y demolición (RCD) está regulada a nivel nacional, provincial y municipal:
Ley Nacional 25.916: Establece el marco general para la gestión de residuos sólidos urbanos e industriales, con obligaciones para generadores, transportistas y disposición final.
Ciudad de Buenos Aires: La Ley 1854 (Basura Cero) y sus decretos reglamentarios establecen obligaciones específicas para residuos de obra. El generador (el titular de la obra) es responsable de contratar transportistas y disposición final habilitados. La Resolución APRA regula los RCD específicamente.
Provincias y municipios: La mayoría de las grandes ciudades tiene ordenanza propia sobre residuos de construcción. Verificá la normativa local antes de planificar la gestión de escombros.
Decreto 911/96: En materia de higiene y seguridad en la construcción, establece obligaciones sobre el orden y la limpieza en el obrador, incluyendo el manejo de residuos generados por la obra.
El rol específico del director de obra
El director de obra no es el generador legal de los residuos (eso es el comitente/propietario), pero tiene responsabilidades concretas sobre la gestión en obra:
Supervisión del cumplimiento normativo: El director debe verificar que el contratista gestione los residuos conforme a la normativa. Si el contratista tira escombros en la vía pública o los dispone en sitios no habilitados, el director puede ser alcanzado por la responsabilidad si no tomó medidas.
Especificación en pliego o contrato: La gestión de residuos debe estar especificada en el contrato con el contratista: quién clasifica, quién retira, con qué frecuencia y con qué documentación.
Solicitud de documentación: El director debe requerir al contratista los remitos de transporte y los certificados de disposición final. Guardar esta documentación en el legajo de obra.
Clasificación en origen: En obras de mayor escala, la separación de residuos en origen (escombros de hormigón, metales, madera, materiales peligrosos) facilita la valorización y reduce el costo de disposición.
Residuos especiales: lo que no puede ir al volcador común
No todos los residuos de obra son escombro convencional. Algunos requieren tratamiento especial y empresas certificadas:
Asbesto (amianto): Presente en tejas de fibrocemento, cañerías de eternit y revestimientos en edificios anteriores a la década del 90. Su manipulación y disposición requiere empresa especializada habilitada. El arquitecto debe detectar su presencia en el relevamiento previo.
Pinturas y solventes: Los residuos de pintura (baldes, bandejas, rodillos con pintura) son residuos especiales. No van a volcador convencional. El municipio suele tener puntos de recolección diferenciada.
Aceites y combustibles: De equipos de obra. Requieren acopio en recipientes cerrados y retiro por empresa habilitada.
Materiales eléctricos: Cables con aislación, fluorescentes, baterías. Tienen circuitos de disposición diferenciada según el municipio.
Si la obra es de refacción en un edificio antiguo, el relevamiento previo debe incluir la identificación de estos materiales antes de la demolición.
Buenas prácticas de gestión de residuos en obra
Más allá del cumplimiento normativo, hay prácticas concretas que reducen costos y riesgos:
Volquetes identificados: Usar volquetes separados para escombros, metales y madera facilita la clasificación y puede reducir el costo de disposición final si los materiales van a reciclaje.
Retiro programado: No dejar que los escombros se acumulen más de 48-72 horas en obra. La acumulación excesiva genera riesgo de accidentes, dificulta la circulación y puede derivar en multas municipales.
Registro fotográfico de disposición: Documentar el retiro de residuos especiales con foto, remito y nombre de la empresa transportista. En caso de inspección, este registro es la prueba del cumplimiento.
Incluir costo de RCD en presupuesto de obra: El retiro y disposición de residuos de obra tiene un costo real que debe estar presupuestado. Subestimarlo genera adicionales y presiones para disponer los residuos de forma irregular.
CAEDE facilita el contacto con empresas de demolición y excavación que operan con gestión de residuos documentada.