Demolición

Demolición de Silos Cerealeros

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Los silos cerealeros — metálicos, de hormigón o de mampostería — representan estructuras singulares cuya demolición exige planificación técnica específica. Su altura, su carga estructural acumulada y la presencia de residuos orgánicos fermentados los convierten en un desafío particular. En Argentina, cientos de silos rurales e industriales son demolidos cada año por obsolescencia, cambio de uso del predio o deterioro estructural. Entender el proceso es clave para ejecutarlo sin accidentes.

Tipos de silos y sus características estructurales

Existen tres tipos principales. Los silos metálicos tipo bolsón o chapas onduladas son los más comunes en el agro pampeano: relativamente simples de desmontar pero con riesgo de colapso si el vaciado fue incompleto. Los silos de hormigón armado (tipo elevator) son los más complejos: estructuras macizas de hasta 30 metros de altura con fundaciones profundas. Los silos de mampostería son los más antiguos y los que mayor variabilidad presentan en cuanto a estado estructural real. Antes de definir el método de demolición, se realiza una inspección para clasificar el tipo y estado.

Métodos de demolición aplicables

Para silos metálicos, el desmontaje progresivo desde la parte superior es el método más seguro: se trabaja con grúa y equipo de altura. Para estructuras de hormigón de mediana escala, se emplea demolición mecánica con pinza hidráulica o martillo rompedor acoplado a excavadora de largo alcance. En estructuras de gran porte en zonas rurales despejadas, puede evaluarse el derrumbe controlado mediante cortes estratégicos en la base, aunque requiere cálculo estructural previo y zona de exclusión amplia. En ningún caso se trabaja con personal dentro o debajo de la estructura durante el derrumbe.

Manejo de residuos orgánicos y material demolido

Un punto crítico en silos activos o recientemente vaciados es la presencia de granos fermentados, hongos y gases tóxicos (CO2, metano) en el interior. Antes de cualquier intervención, el silo debe ser ventilado y chequeado con detector de gases. Los residuos orgánicos se retiran y disponen según normativa provincial. El material metálico demolido tiene alto valor de chatarra. El hormigón se tritura y reutiliza como relleno o base de caminos internos en establecimientos rurales. La gestión adecuada de los escombros reduce significativamente el costo neto de la obra.

Habilitaciones y seguridad en zonas rurales

Aunque muchas demoliciones rurales se realizan sin los permisos formales, esto genera riesgo legal y de seguros. Se recomienda notificar al municipio o intendencia correspondiente y contar con un profesional firmante (ingeniero civil o arquitecto) en obras de envergadura. El personal debe contar con equipos de protección para trabajo en altura y espacios confinados. En establecimientos con habilitación SENASA u otras, puede ser necesaria una certificación adicional antes de intervenir estructuras de almacenamiento de granos.

En resumen

Demoler un silo no es lo mismo que tirar una pared. La altura, la carga estructural remanente y los posibles gases interiores hacen de esta una tarea para empresas especializadas. Consultá el directorio de CAEDE en contacto@caede.com.ar para conectarte con profesionales con experiencia en este tipo de estructuras.

Preguntas Frecuentes

El costo varía según la capacidad (toneladas), el tipo de estructura y la accesibilidad del predio. Un silo metálico estándar de 200 toneladas puede rondar entre $800.000 y $2.500.000 pesos argentinos dependiendo de la zona y las condiciones de acceso.

Sí. Las chapas metálicas y los perfiles tienen valor de chatarra. En muchos casos, empresas especializadas descuentan este valor del precio de la demolición o directamente lo ofrecen como servicio sin costo a cambio del material recuperado.

Un silo de hormigón de 20 metros de altura puede insumir entre 5 y 15 días hábiles, incluyendo retiro de escombros. Las fundaciones pueden requerir trabajo adicional si el cliente necesita liberar el suelo para nueva construcción.

Es el principal riesgo si no se trabaja con metodología correcta. El colapso no controlado puede lesionar personal, dañar infraestructura cercana o generar impacto en el suelo que afecte cimientos aledaños. Por eso, siempre se requiere un plan de trabajo previo.

Depende del uso previo. En silos de granos, el suelo suele tener materia orgánica compactada pero no es peligroso. En silos industriales que almacenaron productos químicos, puede requerirse análisis de suelo previo a cualquier nuevo uso del terreno.

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