El régimen de Compre Argentino y sus actualizaciones recientes tienen impacto directo en cómo se abastece la industria de la construcción. La norma que obliga a dar preferencia a productos y proveedores nacionales en las licitaciones del Estado no es nueva, pero su aplicación efectiva varía mucho según el gobierno y el contexto macroeconómico. En 2026, con el debate sobre apertura vs. protección en plena vigencia, el sector de la construcción debe entender qué le conviene y cómo opera el régimen en la práctica.
Qué es el Compre Argentino y cómo aplica en construcción
El régimen de preferencia nacional en compras del Estado tiene base legal en la Ley 25.551 (Compre Trabajo Argentino) y en normas reglamentarias posteriores. En términos simples: cuando el Estado licita una obra o compra bienes, debe dar preferencia a los proveedores y productos nacionales sobre los importados, siempre que la diferencia de precio no supere determinados márgenes (que varían según el tipo de bien). Para el sector de la construcción, esto aplica principalmente a materiales: cemento, hierro para hormigón, ladrillos, cerámicos, caños de PVC, perfilería metálica, etc. Si un pliego de obra pública especifica materiales, el contratista tiene la obligación de usar productos de origen argentino cuando estén disponibles y el precio sea comparable. Pero la aplicación práctica del régimen es más compleja. Muchos insumos de alta tecnología (válvulas especiales, equipos electromecánicos, geomembranas, tuberías de materiales especiales) no tienen producción local suficiente y se terminan importando de todas formas, con las excepciones habilitadas por la normativa.
Materiales de construcción con producción nacional consolidada
El sector de materiales de construcción en Argentina tiene una base industrial significativa. Los materiales con producción nacional consolidada incluyen: cemento portland (Loma Negra, Holcim, Petroquímica Comodoro Rivadavia), hierro para hormigón y acero estructural (Ternium Siderar, Aceros Zapla), ladrillos y bloques cerámicos (industria regional distribuida), cerámicos y revestimientos (Cerámicas San Lorenzo, Cordillera, entre otras), caños y perfiles de PVC (Amanco, Plakor, Nicoll), caños de hormigón (producción regional), explosivos para demolición y minería (Dyno Nobel, fabricantes locales). Para las empresas de construcción que trabajan en obra pública, usar estos materiales no solo cumple el régimen sino que también simplifica la logística y los tiempos de aprovisionamiento. Las importaciones requieren gestión de permisos, plazos de aduana y pagos en divisas que complejidad la operatoria.
El debate en 2026: apertura importadora vs. protección industrial
El gobierno nacional en 2026 tiene una postura favorable a la apertura comercial como parte de su programa económico. Esto se traduce en una reducción de aranceles de importación para algunos insumos industriales, incluyendo materiales de construcción. El argumento del oficialismo es que la protección arancelaria encarece los materiales y hace más costosa la infraestructura. El argumento de la industria nacional es que la apertura sin salvaguardas destruye capacidad productiva local y genera dependencia de importaciones en un sector estratégico. Para el sector de la construcción, el debate tiene consecuencias prácticas: si bajan los aranceles, podría haber materiales importados más baratos en el mercado. Eso puede reducir el costo de obra pero también puede afectar a proveedores argentinos que son parte del ecosistema de trabajo del sector. La posición de CAEDE en este debate es clara: apoyamos la competitividad del sector, pero también reconocemos que la industria nacional de materiales es parte de la cadena de valor que genera trabajo argentino en toda su extensión.
Maquinaria e insumos importados: cómo opera la excepción
No toda la maquinaria y los insumos que usa el sector de la construcción tienen producción nacional. La mayoría de la maquinaria pesada (retroexcavadoras, topadoras, grúas torre, equipos de perforación) es importada o ensamblada localmente con componentes importados. En estos casos, el régimen de Compre Argentino habilita la importación con condiciones: el importador debe justificar la ausencia o insuficiencia de producción nacional, y en algunos casos pagar derechos de importación. En 2026, el régimen de depreciación acelerada para bienes de capital (incluida maquinaria de construcción) ofrece ventajas impositivas a las empresas que importan equipamiento para uso propio. Esta norma permite amortizar el bien en 2 o 3 años en lugar de 5 o 10, lo que mejora el flujo financiero de la inversión. Para las empresas de CAEDE que planean renovar o ampliar su parque de maquinaria, es importante consultar con un contador especializado en el régimen de bienes de capital antes de concretar la compra, para aprovechar al máximo los beneficios disponibles.
Certificado de Contenido Nacional: qué es y para qué sirve
Algunos programas de compras del Estado y de organismos multilaterales exigen la presentación de un Certificado de Contenido Nacional para los materiales usados en obra. Este certificado acredita que el producto fue fabricado en Argentina con un porcentaje mínimo de insumos nacionales. Para los fabricantes de materiales, obtener este certificado abre puertas a licitaciones que de otra forma les están vedadas. Para las empresas constructoras, exigir este certificado a sus proveedores es una forma de asegurar el cumplimiento del régimen y evitar objeciones durante las auditorías de obra. El organismo que emite estos certificados varía según el sector: el Ministerio de Desarrollo Productivo (hoy rebautizado según la reorganización de 2024) y sus dependencias sectoriales son las autoridades de aplicación. CAEDE puede orientar a sus asociados sobre cómo gestionar estos certificados y qué organismos intervienen según el tipo de material.