Argentina consume más energía por metro cuadrado construido que la mayoría de los países de la región. Los edificios son responsables de aproximadamente el 35% del consumo energético total del país. Frente a ese diagnóstico, el marco regulatorio está cambiando: nuevas normas de eficiencia energética en edificios, etiquetado obligatorio y certificaciones que pronto pasarán de optativas a requeridas. Para el sector de la construcción, esto es un cambio de paradigma —y una oportunidad.
La normativa vigente y lo que viene
La Ley 27.191 de Energías Renovables y su decreto reglamentario ya establecieron metas de consumo para el sector energético. En edificios, el instrumento más relevante es la Norma IRAM 11900, que define el sistema de etiquetado de eficiencia energética para edificios residenciales en Argentina. La escala va de la letra G (menos eficiente) a la A (más eficiente).
Varias jurisdicciones ya incorporaron la Etiqueta de Eficiencia Energética como requisito para tramitar habilitaciones o para acceder a créditos hipotecarios:
- CABA: el Código de Edificación exige cumplimiento de estándares mínimos de aislación térmica (IRAM 11601 y 11605) para obras nuevas
- Mendoza: proyecto de ordenanza para etiquetado obligatorio en edificios de más de 1.000 m²
- Córdoba: programa de incentivos para certificaciones voluntarias de eficiencia
La tendencia es clara: lo que hoy es optativo será obligatorio en los próximos años.
Qué implica construir con eficiencia energética
Un edificio eficiente energéticamente no es solo uno con paneles solares en el techo. La eficiencia comienza en el diseño y la envolvente:
Aislación térmica: la pared, techo y piso en contacto con el exterior deben resistir el paso de calor. Esto implica usar materiales aislantes (lanas minerales, poliestireno expandido, poliuretano proyectado) y asegurarse de que no haya puentes térmicos en las juntas.
Carpinterías de baja transmitancia: ventanas con doble vidriado hermético (DVH) y marcos con rotura de puente térmico reducen significativamente las pérdidas por ventanas, que son el punto más débil de la envolvente.
Orientación y sombras: el diseño arquitectónico que maximiza la captación solar pasiva en invierno y minimiza el sobrecalentamiento en verano reduce la demanda de calefacción y refrigeración antes de que entren los sistemas mecánicos.
Sistemas de climatización eficientes: bombas de calor tipo inverter, calderas de alta eficiencia (condensación), sistemas de recuperación de calor en ventilación.
Agua caliente sanitaria: paneles solares térmicos para precalentar el agua, reduciendo el consumo de gas o electricidad.
El impacto en los costos de construcción
La objeción más frecuente que escucha cualquier asesor de eficiencia energética es: 'cuesta más construir bien'. Es parcialmente cierto y merece ser analizado con precisión.
Sobrecosto estimado por nivel de eficiencia:
- Cumplimiento mínimo (IRAM 11605 nivel B): +3-5% sobre costo convencional
- Nivel A (alta eficiencia): +8-15% sobre costo convencional
- Edificio pasivo (Passivhaus): +20-30% sobre costo convencional
Pero el análisis de costo-beneficio cambia cuando se consideran los ahorros operativos. Un edificio con nivel de eficiencia A puede reducir el consumo de gas en un 40-60% respecto de uno convencional. En el contexto de tarifas energéticas crecientes en Argentina, el período de repago de la inversión adicional se acorta.
Para el desarrollador que vende el edificio y no paga las expensas, el incentivo hoy es principalmente de diferenciación de mercado: los compradores sofisticados valoran y pagan más por unidades con mejor etiqueta energética.
Oportunidades de retrofit en el parque existente
No todo el mercado de eficiencia energética está en la obra nueva. El parque edilicio existente es enorme —Argentina tiene millones de metros cuadrados de edificios construidos antes de cualquier norma de aislación— y representa una oportunidad de mejora masiva.
El retrofit energético de un edificio existente puede incluir:
- Incorporación de aislación en techos (el ítem de mayor impacto relativo en edificios existentes)
- Reemplazo de carpinterías por DVH
- Instalación de calderas de condensación o bombas de calor
- Incorporación de paneles solares térmicos o fotovoltaicos
- Mejora de la iluminación a LED con sensores de presencia
Este mercado está comenzando a activarse en Argentina, impulsado por la suba de tarifas y el mayor acceso a financiamiento verde. Los créditos de eficiencia energética del BNA y el BICE, aunque incipientes, son una señal de la dirección.
El rol del sector de demolición y excavación
Las empresas de demolición y excavación tienen un rol específico en el ecosistema de la construcción sustentable:
Demolición selectiva: las normas de gestión de residuos de construcción y demolición (RCDs) cada vez más frecuentes en las jurisdicciones exigen separar los materiales demolidos para facilitar su reciclaje o reutilización. Una demolición bien planificada puede recuperar áridos, cerámicos, metales y madera con valor de mercado.
Reutilización de materiales: algunas municipalidades están comenzando a exigir planes de gestión de RCDs como condición para los permisos de demolición. Tener un protocolo de demolición selectiva y contratos con operadores de reciclaje es un diferencial competitivo real.
Fundaciones en edificios de alta eficiencia: los edificios pasivos o de alta eficiencia suelen requerir mayor profundidad de fundaciones para incorporar geotermia superficial (intercambiadores de calor con el terreno). Esto genera mayor demanda de excavación especializada.