Un hallazgo arqueológico durante una excavación puede detener una obra por semanas, meses o incluso de forma indefinida si no se actúa con el protocolo correcto. En Argentina, los bienes arqueológicos y paleontológicos son patrimonio del Estado Nacional según la Ley 25.743, y su descubrimiento en el transcurso de trabajos de construcción genera obligaciones legales inmediatas tanto para la empresa como para el director de obra. Conocer el protocolo no es solo una cuestión normativa: es lo que diferencia un incidente manejable de una causa penal.
Marco legal: la Ley 25.743 y sus implicancias para la construcción
La Ley Nacional 25.743 de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico (sancionada en 2003) establece que todo objeto arqueológico o paleontológico hallado en territorio argentino pertenece al dominio público del Estado, independientemente de quién sea el propietario del terreno donde se encontró. La ley obliga a quien realiza el hallazgo a: (1) detener de inmediato los trabajos en el área del descubrimiento; (2) comunicar el hallazgo dentro de las 24 horas a la autoridad de aplicación provincial (en la mayoría de las provincias, el organismo de cultura o patrimonio); (3) preservar el lugar en las condiciones en que fue encontrado, evitando cualquier manipulación o remoción de los materiales. El incumplimiento configura el delito de destrucción o alteración de bienes culturales, con penas de prisión de entre 1 y 6 años y multas que pueden alcanzar el valor de mercado de los bienes destruidos.
Qué hacer en el momento del hallazgo: protocolo paso a paso
El protocolo que debe seguir la empresa ante un hallazgo arqueológico es claro y no admite improvisación: Paso 1 — Paralización: detener los trabajos en un radio mínimo de 10 metros alrededor del hallazgo. No manipular, limpiar ni reubicar ningún objeto. Paso 2 — Notificación interna: avisar de inmediato al director de obra, que es el responsable técnico y legal de la comunicación ante los organismos. Paso 3 — Notificación a la autoridad: el director de obra debe comunicar el hallazgo al organismo provincial de patrimonio y, si corresponde, al municipio. En CABA la autoridad es el Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires (IHCBA). En provincias, la dependencia varía: en Buenos Aires es la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural; en Córdoba, el Centro de Documentación e Información sobre Bienes Culturales. Paso 4 — Documentación fotográfica: registrar el hallazgo en su estado original antes de que intervengan los arqueólogos. Esta documentación puede ser clave para el expediente posterior. Paso 5 — Esperar instrucciones: la autoridad designa un arqueólogo responsable que determina la relevancia del hallazgo y el área de afectación. Solo con su autorización expresa se pueden retomar los trabajos.
¿Cuánto tiempo puede durar la paralización?
Depende de la relevancia del hallazgo. Un objeto aislado de baja relevancia puede generar una paralización de 3 a 7 días hábiles, el tiempo necesario para que el arqueólogo designado realice el rescate arqueológico de urgencia. Un sitio arqueológico de importancia (estructuras, cementerios, concentraciones de materiales) puede motivar una paralización de semanas o meses, con excavación arqueológica sistemática a cargo del organismo público. En casos extremos —descubrimiento de un sitio de alto valor histórico o de restos humanos indígenas— la autoridad puede determinar la imposibilidad de continuar la obra en ese sector, obligando a una redefinición del proyecto. La ley no contempla indemnización al propietario por la paralización, aunque algunos municipios tienen mecanismos de compensación urbanística para estos casos.
Zonas de mayor probabilidad de hallazgo en Argentina
No todos los terrenos tienen el mismo riesgo arqueológico. Las zonas de mayor probabilidad de hallazgo son: el casco histórico de ciudades fundadas en el período colonial (Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Salta, Jujuy, Santa Fe); áreas cercanas a cursos de agua históricos o actuales; zonas de la Patagonia con ocupación prehispánica conocida; terrenos en las provincias del Noroeste (NOA) con vestigios de culturas precolombinas; y cualquier predio donde estudios previos hayan detectado estratos de ocupación humana. En estos contextos, algunas empresas contratan de manera preventiva una evaluación arqueológica de impacto antes de iniciar la excavación, lo que permite anticipar hallazgos y planificar el trabajo con mayor previsibilidad.