La demolición de cochera subterránea es una de las operaciones de mayor complejidad en el universo de la demolición urbana. Implica trabajar por debajo del nivel del suelo, en espacios confinados, con estructuras que pueden estar vinculadas a los cimientos del edificio existente y con riesgo permanente de filtración de agua o colapso de paredes laterales. Es una obra que combina demolición estructural con movimiento de suelos y exige un equipo especializado.
¿Cuándo se demole una cochera subterránea?
Las situaciones más comunes son: cambio de uso del espacio (convertir el subsuelo en local comercial, depósito o sala técnica); refuncionalización del edificio con nuevo proyecto que no incluye estacionamiento; demolición total del edificio donde el subsuelo debe ser rellenado y compactado antes de la nueva construcción; y daños estructurales severos por humedad, asentamientos diferenciales o sismos que comprometen el uso seguro de la cochera. En cualquier caso, la evaluación debe empezar por entender la relación entre la losa del subsuelo y los cimientos del edificio.
Proceso técnico de demolición
El trabajo se organiza en varias etapas: 1) Relevamiento estructural para identificar elementos portantes, instalaciones activas (electricidad, gas, agua) y nivel freático; 2) Desconexión de servicios en coordinación con los entes prestadores; 3) Demolición de tabiques y muros interiores con martillo demoledor o hidráulico según la sección; 4) Demolición de la losa de techo (que suele ser la platea del piso superior), con apuntalamiento del entorno; 5) Demolición de muros perimetrales con contención lateral del terreno; 6) Demolición de la losa de piso y, si corresponde, de los pilotes o vigas de fundación; 7) Relleno y compactación si el subsuelo no tendrá uso posterior. La bomba de achique es infaltable si hay nivel freático alto.
Riesgos específicos y medidas de seguridad
Los riesgos propios de este tipo de obra incluyen: colapso de taludes laterales si el terreno no está entibado correctamente; irrupción de agua por nivel freático o rotura de cañerías; acumulación de gases en espacios confinados (CO2, metano en suelos orgánicos); vibración transmitida a edificios colindantes durante la demolición mecánica; y daño a fundaciones linderas si los trabajos no están bien delimitados. La empresa debe contar con protocolo de espacios confinados, maquinaria apropiada para trabajo en subsuelo y sistema de ventilación forzada durante toda la obra.
Permisos y normativa aplicable
La demolición de subsuelos requiere en la mayoría de los municipios: permiso de demolición con proyecto firmado por profesional habilitado; plano de excavación y contención lateral aprobado por el organismo técnico; y en zonas urbanas densas, estudio de impacto en predios linderos. En el caso de cocheras en edificios de propiedad horizontal, se requiere también aprobación de consorcio y en algunos casos del ente regulador local. El profesional debe tramitar el certificado de fin de obra y verificar que el espacio quede en condiciones habilitables para el nuevo uso.