El seguro profesional del arquitecto es un instrumento que muchos profesionales tienen sin terminar de entender qué cubre y, más importante, qué no cubre. En obras de demolición, ese desconocimiento puede ser costoso: los riesgos son mayores que en obras convencionales y las pólizas estándar a veces tienen exclusiones que solo se descubren cuando hay un reclamo. Este artículo te ayuda a revisar tu cobertura antes de que sea necesario usarla.
Por qué las demoliciones representan un riesgo asegurador diferente
Las obras de demolición tienen un perfil de riesgo distinto al de la construcción convencional. Los principales factores que las hacen más complejas desde el punto de vista asegurador son:
- Daños a linderos: la demolición puede afectar estructuralmente los edificios vecinos. Un reclamo de daños a un inmueble lindero puede tener valores muy altos.
- Accidentes en vía pública: caída de materiales, polvo, escombros o maquinaria sobre la vereda o la calzada.
- Daños a redes de servicios: rotura de cañerías de gas, agua o cables durante los trabajos.
- Liberación de materiales peligrosos: en edificios con asbesto, pinturas con plomo u otros materiales tóxicos, hay riesgo de contaminación.
Algunas pólizas de responsabilidad civil profesional excluyen explícitamente los daños derivados de obras de demolición o los tratan como riesgos adicionales que requieren cobertura específica. Verificarlo antes de cada obra es fundamental.
Tipos de seguros relevantes para el arquitecto en obras de demolición
El panorama asegurador para el profesional incluye varios instrumentos:
- Responsabilidad civil profesional: cubre los daños causados a terceros como consecuencia del ejercicio de la profesión. Es el seguro base del arquitecto.
- Responsabilidad civil cruzada: en proyectos con múltiples contratistas, puede cubrir los daños que un contratista cause a otro dentro de la misma obra.
- Todo riesgo construcción (TRC): seguro que cubre daños a la obra en ejecución y a bienes de terceros. Habitualmente lo contrata el comitente o el contratista principal, pero el arquitecto debe verificar que exista.
- Seguro de caución: en algunos contratos de dirección de obra, el profesional puede ser requerido para presentar una póliza de caución como garantía de cumplimiento.
Cada seguro tiene un rol diferente y se activa ante circunstancias distintas. No son sustitutos entre sí. CAEDE facilita el contacto entre profesionales y empresas del sector.
Qué verificar en tu póliza antes de asumir una dirección de demolición
Antes de firmar como director de obra en un expediente de demolición, revisá tu póliza de responsabilidad civil profesional en los siguientes puntos:
- Actividades cubiertas: que incluya explícitamente la dirección de obras, incluyendo demoliciones.
- Exclusiones: leé con atención las exclusiones. Algunas pólizas excluyen daños causados por maquinaria pesada o por trabajos con materiales peligrosos.
- Monto asegurado: evaluá si la cobertura es suficiente para los daños potenciales del proyecto. En obras en zona urbana densa, los riesgos son mayores.
- Retroactividad: si la póliza es de reclamaciones presentadas (claims made), verificá que tenga cláusula de retroactividad para cubrir hechos anteriores a la vigencia actual.
- Plazo de cobertura: la póliza debe estar vigente durante toda la duración de los trabajos de demolición.
Si tenés dudas sobre alguno de estos puntos, consultá directamente con tu asegurador antes de comenzar la obra.
Seguros de la empresa demoledora: qué controlar y qué es insuficiente
El seguro del arquitecto no reemplaza los seguros de la empresa demoledora. Cada uno cubre frentes distintos. Los seguros que debe tener la empresa son:
- ART (Aseguradora de Riesgos del Trabajo): obligatorio por ley para todos los trabajadores en relación de dependencia. Cubre accidentes y enfermedades laborales. El arquitecto debe pedir el certificado de cobertura antes de que comiencen los trabajos.
- Responsabilidad civil de la empresa: cubre los daños que la empresa cause a terceros durante la ejecución de los trabajos. Distinto al ART, que solo cubre a los trabajadores.
Algo que suele generar confusión: el ART de la empresa no cubre al arquitecto. Si el profesional sufre un accidente en obra, su cobertura depende de su propio seguro de accidentes personales o de la ART si tiene relación de dependencia con algún estudio. Los profesionales autónomos que visitan obras con frecuencia deberían tener un seguro de accidentes personales independiente.