Cuando hablamos de infraestructura, la primera imagen que aparece es una ruta, un puente o un edificio. Pero hay una infraestructura que sostiene buena parte de la economía moderna y que rara vez se ve: la red de fibra óptica, las torres de telecomunicaciones, los cables submarinos y los centros de datos. Todo eso se construye. Todo eso requiere excavación, tendido de cables, obra civil, demolición de estructuras antiguas y construcción de nuevas instalaciones. Y en Argentina, la demanda de conectividad digital sigue creciendo más rápido que la infraestructura disponible.
La red de fibra óptica: kilómetros de obra que nadie ve
Argentina tiene más de 70.000 kilómetros de red de fibra óptica en su territorio, según datos del ente regulador ENACOM. Pero la distribución es inequitativa: las grandes ciudades tienen cobertura razonable, mientras que cientos de localidades del interior carecen de conectividad de calidad suficiente para sostener actividades económicas modernas.
Expandir la red de fibra óptica es, esencialmente, una obra civil de escala. Implica apertura de zanjas (o perforación horizontal dirigida, técnica conocida como microtunneling), tendido del cable, construcción de cámaras de inspección y empalme, y restauración de la superficie afectada. En zonas urbanas, esto se hace bajo calles y veredas, coordinando con municipios y con otras redes de servicios (agua, gas, cloacas, electricidad). En zonas rurales, la obra transcurre por campos y rutas, con desafíos propios del trabajo en terreno abierto.
Las empresas del sector de excavación y movimiento de suelos tienen participación directa en estas obras. El tendido de redes de fibra óptica en zonas urbanas es una fuente de trabajo constante, aunque fragmentado en contratos de menor escala que los de obra pública tradicional. La clave está en conocer a los operadores de telecomunicaciones (Telecom, Claro, Movistar, ARSAT, cooperativas de servicios públicos) y en posicionarse como subcontratistas confiables para sus programas de expansión de red.
Torres de telecomunicaciones: construcción en altura y normativa compleja
El despliegue de la red 5G —que avanza gradualmente en Argentina tras las licitaciones de espectro— requiere una mayor densidad de antenas y torres respecto a las generaciones anteriores. Mientras que la red 4G pudo funcionar con torres de mayor altura y menor densidad, el 5G necesita antenas más bajas pero mucho más frecuentes, especialmente en zonas urbanas densas.
Cada torre de telecomunicaciones es una obra civil: fundación, estructura metálica, caseta técnica para equipos, sistema de puesta a tierra, acceso vehicular, cerco perimetral. Las torres más modernas para 5G son más compactas que las tradicionales, pero su instalación requiere igualmente obra civil calificada.
La regulación municipal es uno de los mayores obstáculos para el despliegue de torres en Argentina. Muchos municipios tienen normativas restrictivas sobre la localización de antenas por motivos estéticos o por presión de vecinos. Las empresas de telecomunicaciones lidian cotidianamente con impugnaciones, recursos y demoras en la habilitación de nuevos sitios. Para el sector constructor, esto significa que los proyectos de torres pueden sufrir interrupciones por cuestiones regulatorias ajenas a la ejecución técnica.
Cables submarinos: la infraestructura de las infraestructuras
Una parte de la conversación sobre conectividad digital que raramente llega a la prensa es la de los cables submarinos. Argentina tiene conexión internacional a Internet a través de cables submarinos que llegan a las costas de Buenos Aires, Mar del Plata y, más recientemente, a la costa patagónica. La instalación y mantenimiento de estos cables es obra mayor de ingeniería marítima, con componentes de obra civil en tierra: la estación de aterrizaje (landing station) que recibe el cable submarino y lo conecta con la red terrestre.
En los últimos años, varios proyectos de nuevos cables submarinos que pasan por Argentina o tienen puntos de aterrizaje en el país generaron obras civiles concretas: preparación de sitios costeros, construcción de instalaciones técnicas y tendido de la parte terrestre del cable. Estos proyectos tienen inversores internacionales y plazos definidos, lo que los convierte en oportunidades bien estructuradas para las empresas constructoras de la región.
El sur patagónico se perfila como zona de interés para nuevos cables submarinos que conecten América del Sur con Europa y Asia-Pacífico por rutas alternativas a las actuales. Si estos proyectos se concretan, generarán demanda de obra civil en zonas donde hoy la actividad constructora es limitada.
El componente de construcción civil en los data centers
Los data centers son instalaciones técnicamente sofisticadas, pero su construcción tiene un componente de obra civil significativo que muchas veces se subestima. La obra gruesa de un data center —estructura, impermeabilización, aislación, piso técnico elevado, sistemas de suministro eléctrico redundante y de refrigeración— requiere constructores con experiencia técnica específica.
Los proyectos de data centers en Argentina generaron en los últimos años demanda de obras de preparación de terreno, demolición de estructuras industriales existentes para reaprovechar la infraestructura, y construcción de nuevas instalaciones. El segmento está creciendo por la demanda de servicios cloud, inteligencia artificial y procesamiento de datos que traccionan operadores internacionales como Amazon Web Services, Google Cloud y Microsoft Azure.
Para las empresas del sector, el dato relevante es que los clientes de data centers son multinacionales con estándares técnicos rigurosos y capacidad de pago sólida. La exigencia es alta, pero también lo es la compensación. Las empresas que desarrollen experiencia en obra técnicamente especializada encuentran un nicho de menor competencia y mayor valor agregado.
Perspectivas: conectividad como eje de la inversión en infraestructura
La conectividad digital se está consolidando como un eje de inversión en infraestructura tan importante como las rutas o los aeropuertos. Los programas de conectividad rural, el despliegue 5G en ciudades y la expansión de la capacidad de los data centers son tres vectores que van a seguir generando demanda de obra civil en los próximos años.
El Programa de Conectividad Federal de ARSAT es la iniciativa más relevante en conectividad rural: lleva fibra óptica a localidades de hasta 100 habitantes, con financiamiento estatal y operación a través de cooperativas y prestadores locales. Las obras de extensión de red que surgen de este programa son oportunidades concretas para empresas del sector en todo el país.
Desde CAEDE, se trabaja para que el sector de la construcción esté bien informado sobre estas oportunidades y pueda posicionarse como proveedor confiable de obra civil para el sector de telecomunicaciones. Si querés recibir información sobre proyectos de conectividad que generan demanda de construcción en tu región, escribinos a contacto@caede.com.ar.