El acero para construcción es uno de los termómetros más fieles de la actividad del sector en Argentina. Su precio, su disponibilidad y la dinámica de importaciones versus producción local son variables que todo constructor, excavador o demoledor que trabaje en obras de mediana y gran escala necesita monitorear. En 2025 y los primeros meses de 2026, el mercado del acero para construcción vivió una recuperación moderada tras la contracción del año anterior, con novedades en la cadena de suministro que vale la pena entender.
Producción local: el rol de Ternium y las acerías secundarias
Argentina tiene una industria siderúrgica de peso: Ternium (ex Siderar) es el principal productor de acero plano y largo del país, con planta en San Nicolás. Para el sector construcción, los productos más relevantes son los aceros largos: barras de acero (hierro de construcción), mallas electrosoldadas y perfiles estructurales. Ternium produce la mayor parte de estos materiales, pero el mercado también incluye acerías secundarias —empresas que reprocesen chatarra— distribuidas en el Gran Buenos Aires, Rosario y Córdoba. La producción local satisface gran parte de la demanda interna, pero en períodos de alta actividad o cuando hay restricciones de gas industrial, la capacidad se tensa y los precios suben.
Precios 2025-2026: dinámica y referencia
El precio del hierro de construcción en Argentina sigue una lógica parcialmente atada al precio internacional del acero —que a su vez depende del mercado chino— y parcialmente a los costos de producción locales (gas, energía eléctrica, chatarra). En 2025, con la apertura de importaciones que impulsó el gobierno de Milei, entraron al mercado barras de acero de origen chino y turco a precios competitivos, lo que generó presión bajista sobre los productores locales y una queja formal de Ternium ante la Comisión Nacional de Comercio Exterior. A mediados de 2025, el hierro de construcción (barra roscada Ø12mm) rondaba los USD 700-750 por tonelada en depósito, según cotizaciones de distribuidores del AMBA.
Importaciones: la disputa entre libre mercado y protección industrial
La apertura de importaciones de acero fue una de las decisiones de política comercial más polémicas del gobierno actual para el sector. Los constructores y distribuidores celebraron la mayor disponibilidad y los menores precios. Ternium y los sindicatos vinculados a la industria siderúrgica cuestionaron la medida, argumentando dumping y daño a la producción nacional. Esta tensión no es nueva en Argentina, pero se agudizó con la apertura más agresiva de 2024-2025. El resultado práctico para los usuarios finales —constructores, obras públicas, desarrolladoras— fue acceso a material importado más barato, aunque con plazos de entrega más largos y mayor incertidumbre en la cadena logística.
Mallas electrosoldadas y perfiles: el segmento industrial
Más allá del hierro de construcción tradicional, el mercado de mallas electrosoldadas y perfiles estructurales tiene su propia dinámica. Las mallas electrosoldadas son el insumo principal en losas, pisos industriales y obras viales, y su consumo creció sostenidamente con la expansión del sector logístico y la construcción de galpones y centros de distribución. Los perfiles estructurales (doble T, UPN, tubos estructurales) son la base de construcciones industriales, cobertizos y estructuras livianas. En este segmento, la competencia de importados también se hizo sentir, pero la industria local respondió con entregas más rápidas y servicio posventa, factores que los importados no pueden igualar fácilmente.
Perspectiva para constructores: cómo gestionar el rubro acero
Para un constructor que maneja obras de mediana escala, el acero representa entre el 15% y el 25% del costo de estructura. Gestionarlo bien marca la diferencia entre una obra rentable y una que sangra dinero. Las recomendaciones prácticas del sector son: comprar en volumen para obras grandes, aprovechar los períodos de menor demanda para abastecerse, y monitorear el precio internacional del acero como indicador adelantado del mercado local. También es recomendable diversificar proveedores entre producción local e importados, y mantener un stock mínimo que cubra al menos 30 días de consumo para evitar paradas de obra por faltante.