La seguridad en demolición no es opcional ni negociable. En Argentina, el Decreto 911/96 es la norma madre que regula la higiene y seguridad en la industria de la construcción, y establece obligaciones concretas para todo tipo de trabajo de derribo. Incumplirla no solo pone en riesgo la vida de los trabajadores: también expone a la empresa a sanciones del Ministerio de Trabajo, multas, suspensión de obra y responsabilidad civil y penal ante accidentes.
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Decreto 911/96: la norma base de seguridad en obra
El Decreto 911/96 (Reglamento de Higiene y Seguridad para la Industria de la Construcción) es la normativa fundamental en toda obra de demolición. Sus puntos clave para demoliciones incluyen: antes de demoler, formular un programa definido para la ejecución, con las medidas de prevención de cada etapa, afianzar las partes inestables, examinar las construcciones que puedan verse afectadas e interrumpir los servicios de energía eléctrica, agua, gas y vapor (art. 138); fijar zonas de seguridad con acceso reservado al personal de la demolición (arts. 139 y 140); apuntalar los muros linderos (art. 140, inciso g); y documentar la gestión de riesgos en el Legajo Técnico (art. 20). Además, las demoliciones están entre las obras que, según la Resolución SRT 51/97 (art. 2), requieren un Programa de Seguridad aprobado por la ART. El contratista debe acreditar el seguro de riesgos del trabajo del personal antes de iniciar la obra (Decreto 911/96, art. 5); el decreto no pide una cobertura específica para demolición.
EPP obligatorio para trabajos de demolición
El Equipo de Protección Personal (EPP) no es accesorio: el Decreto 911/96 manda proveer casco (art. 107), protección ocular según el riesgo (art. 108), protección auditiva cuando no se logra reducir el ruido (art. 109), guantes (art. 110), calzado de seguridad (art. 111), cinturón de seguridad con cabo de vida desde una diferencia de nivel de 2,50 m (art. 112) y equipo de protección respiratoria en ambientes con gases, humo o polvo (art. 113). Qué normas IRAM corresponden a cada elemento no lo releímos hoy: pedilo al responsable de Higiene y Seguridad.
Protocolos operativos de demolición segura
Antes de comenzar cualquier demolición, la empresa debe: (1) desconectar todos los servicios (gas, electricidad, agua) con constancia de las empresas distribuidoras, (2) realizar una inspección estructural para identificar cargas concentradas, voladizos y elementos inestables, (3) instalar el vallado perimetral reglamentario y señalización de obra, (4) verificar la ausencia de materiales peligrosos como amianto (asbesto), pinturas con plomo o PCBs en transformadores, y (5) establecer la secuencia de demolición de arriba hacia abajo, nunca al revés. La demolición con maquinaria (pala hidráulica, excavadora) requiere un protocolo adicional de zona de exclusión de personal durante la operación de la máquina.
Materiales peligrosos: amianto y plomo
En edificios anteriores a 1985, es frecuente encontrar amianto (asbesto) en techos de chapa Eternit, cañerías de calefacción y revestimientos ignífugos. Su manipulación está regulada por la Resolución SRT 845/2010 y requiere empresa especializada habilitada, personal con entrenamiento específico, equipos respiratorios NIOSH aprobados y gestión de residuos peligrosos según la Ley 24.051. Las pinturas con plomo son otro riesgo frecuente en edificios históricos; también tienen protocolos de remoción específicos. Ignorar estos materiales es una infracción grave y puede derivar en enfermedades profesionales con responsabilidad patronal.