El polvo generado en obras de construcción y demolición es uno de los contaminantes urbanos más frecuentes y uno de los que más conflictos genera con vecinos, municipios y entes reguladores. En Argentina, su control es una obligación legal que combina normativas ambientales, de seguridad e higiene laboral, y ordenanzas locales.
Marco Normativo Aplicable
El control de polvo en obra está regulado por múltiples instrumentos. A nivel nacional, el Decreto 351/79 (reglamentario de la Ley 19.587 de Higiene y Seguridad) establece límites de concentración de material particulado en el ambiente laboral. La Resolución SRT 295/03 fija valores de referencia de exposición profesional (TLV) para distintos tipos de polvo, incluyendo el polvo de cemento, sílice y asbesto. A nivel local, las ordenanzas municipales de calidad del aire y ruido pueden exigir medidas adicionales de mitigación.
Riesgos del Polvo de Obra
El polvo de obra presenta riesgos diferenciados según su composición. El polvo de sílice cristalina (presente en hormigón, ladrillo y granito) es el más peligroso: la inhalación prolongada provoca silicosis, una enfermedad pulmonar crónica e irreversible que figura entre las enfermedades profesionales más graves del sector. El polvo de asbesto genera mesotelioma con décadas de latencia. Incluso el polvo de cemento ordinario produce irritaciones respiratorias y dérmicas. El Servicio de Higiene y Seguridad de la obra debe evaluar y documentar el riesgo de exposición a polvo antes del inicio de los trabajos.
Medidas de Control Obligatorias
Las buenas prácticas aceptadas y exigidas incluyen: humedecimiento periódico de las superficies de trabajo y de los escombros durante la demolición, cerramiento con malla de sombra o lona antipolvo en el perímetro de la obra, aspiración localizada en tareas de corte o esmerilado, y uso de respiradores apropiados (como mínimo FFP2 para polvo de sílice). En el caso de tareas con alto potencial de generación de polvo (demolición con martillo hidráulico, corte de losas), se recomienda además la instalación de sistemas de aspersión de agua integrados a la maquinaria. Los trabajadores expuestos deben recibir capacitación específica.
Documentación y Responsabilidades
El profesional de Higiene y Seguridad debe incluir en el Plan de Seguridad e Higiene un apartado específico de riesgo de polvo, con las medidas de control adoptadas y los EPP previstos. En obras con riesgo de sílice, es obligatorio el seguimiento de salud de los trabajadores (espirometría periódica). Los municipios pueden exigir al contratista la implementación de medidas de mitigación ambiental como condición del permiso de obra, especialmente en zonas residenciales densas.