La demolición de pilares y columnas es, junto con la demolición de losas y cimientos, una de las intervenciones más riesgosas del rubro. Las columnas son los elementos verticales que transmiten las cargas del edificio hacia las fundaciones: eliminar una sin redistribuir adecuadamente las cargas puede provocar el colapso parcial o total de la estructura. Es una obra que exige cálculo estructural, planificación rigurosa y ejecución por profesionales habilitados.
¿Cuándo se demole un pilar o columna?
Las situaciones que llevan a esta intervención son: liberación de planta baja para crear espacios abiertos en locales comerciales o industrias; rehabilitación estructural donde la columna está dañada por corrosión de armaduras, impacto de vehículos o fisuras profundas; cambio de sistema estructural durante una refuncionalización mayor, reemplazando columnas de hormigón por metálicas; y demolición selectiva en proyectos donde se conserva parte del edificio. En todos los casos, antes de demoler hay que identificar qué cargas soporta la columna y cómo se transferirán esas cargas durante y después de la remoción.
Método de demolición y apuntalamiento
El proceso correcto sigue estos pasos: 1) Cálculo estructural realizado por ingeniero habilitado, que determina las cargas de la columna y diseña el sistema de redistribución; 2) Ejecución del apuntalamiento (vigas de transferencia, perfiles metálicos o estructura provisoria) que asuma las cargas antes de que la columna sea removida; 3) Demolición progresiva de la columna, generalmente con martillo demoledor o cortadora, de abajo hacia arriba o según indique el cálculo; 4) Tratamiento del área de fundación, que puede quedar expuesta y debe ser encamisada o demolida según el nuevo proyecto; 5) Monitoreo de la estructura durante y posterior a la obra para detectar asentamientos o movimientos inesperados. La demolición sin apuntalamiento previo es absolutamente prohibida en cualquier columna portante.
Riesgos y consideraciones de seguridad
Los riesgos son directamente proporcionales a la carga que soportaba la columna. Los principales son: colapso progresivo si el apuntalamiento falla o es insuficiente; daño a estructuras contiguas por redistribución inesperada de cargas; exposición de armaduras que, si están bajo tensión, pueden rebotar al ser cortadas; y vibraciones excesivas transmitidas al resto del edificio durante la demolición mecánica. La empresa ejecutora debe tener seguro de responsabilidad civil vigente y el profesional responsable debe estar presente durante las etapas críticas de la obra. En edificios habitados, suele requerirse un protocolo de evacuación preventiva del área afectada.
Normativa y responsabilidades profesionales
Toda demolición de elementos portantes verticales (columnas, pilares, muros estructurales) requiere en Argentina: proyecto de demolición firmado por ingeniero civil o estructural con matrícula vigente; permiso municipal de obras de demolición parcial; y en edificios con más de una unidad, autorización del consorcio o copropietarios. El profesional responsable asume la responsabilidad técnica y legal de la intervención. Si el edificio está sujeto a custodia patrimonial, pueden aplicar restricciones adicionales de los organismos de patrimonio urbano.