La demolición de obra inconclusa es un caso particular dentro del rubro: se trata de estructuras que nunca llegaron a terminarse y que, por distintas razones (falta de fondos, problemas legales, abandono, cambio de proyecto), deben ser removidas total o parcialmente. En Argentina, el número de obras paralizadas es significativo, y muchas de ellas representan un riesgo estructural, legal y ambiental para el entorno. Las empresas del directorio CAEDE tienen experiencia en el diagnóstico y demolición de este tipo de estructuras, que presentan desafíos específicos que no existen en edificaciones terminadas.
Riesgos específicos de una obra inconclusa
Una estructura inconclusa no es simplemente un edificio sin terminar. Es una estructura que lleva meses o años expuesta a las condiciones climáticas sin la protección que proveen los revestimientos finales. Esto genera una serie de problemas técnicos:
Corrosión del armado: las barras de acero sin proteger se oxidan. La oxidación expande el metal, generando fisuras en el hormigón que debilitan la capacidad portante. En climas húmedos o costeros, este proceso es significativamente más acelerado.
Carbonatación del hormigón: el hormigón expuesto al CO₂ ambiental pierde su alcalinidad protectora, lo que favorece aún más la corrosión del armado interior.
Inestabilidad de encofrados abandonados: los encofrados de madera que no se retiraron pueden estar podridos y ocultar zonas donde el hormigón no fragüó correctamente o tiene vacíos.
Acumulación de agua: los pozos de excavación o subsuelos inconclusos acumulan agua, lo que puede generar socavamiento del suelo de fundación.
Antes de iniciar la demolición, la empresa debe realizar un relevamiento técnico del estado de la estructura para determinar qué partes son estables y cuáles pueden derrumbarse de forma imprevista durante los trabajos.
Proceso de demolición de una obra inconclusa
El proceso varía significativamente según el grado de avance de la obra. Hay diferencias importantes entre demoler una estructura con sólo fundaciones ejecutadas, una planta baja levantada pero sin techo, o varios pisos de hormigón armado sin cerramientos.
Para estructuras en etapa de fundaciones: se requiere demolición del hormigón de bases y vigas de fundación, y la posterior limpieza del suelo. El volumen de escombro suele ser menor pero el trabajo es más laborioso por las profundidades involucradas.
Para estructuras con losas: el proceso es similar al de demolición de hormigón armado convencional, con la diferencia de que hay mayor riesgo de colapso parcial no planificado. Se trabaja siempre con apuntalamiento preventivo y desde las zonas de mayor estabilidad hacia las más comprometidas.
Para estructuras con mampostería parcial: los muros sin techo ni cubierta suelen estar muy deteriorados. La empresa puede optar por demolición mecánica directa con excavadora, empujando desde afuera hacia adentro, lo que minimiza el riesgo para el personal.
En todos los casos, se privilegia el uso de maquinaria sobre el trabajo manual, justamente para mantener la mayor distancia posible entre el operario y la zona de riesgo.
Aspectos legales y trámites previos
La demolición de una obra inconclusa puede surgir de varias situaciones legales:
Por decisión del propietario: si el propietario decide demoler por su cuenta, debe tramitar el permiso de demolición municipal, presentando la documentación del inmueble y —si la obra tenía expediente aprobado— solicitando el cierre o baja del mismo.
Por intimación municipal: si el municipio detectó la estructura como riesgo público, puede intimar al propietario a demoler en un plazo determinado. En estos casos, el trámite suele ser urgente y la empresa demoledora debe coordinar con el inspector municipal.
Por proceso judicial o quiebra: en casos donde el inmueble está en disputa legal, embargo o liquidación de empresa, la demolición puede estar ordenada por un juez y ejecutada bajo supervisión de un síndico o perito. La empresa demoledora debe actuar con documentación del expediente judicial.
En todos los escenarios, conviene verificar si la obra inconclusa tiene deudas de servicios (especialmente electricidad provisoria de obra) y si existen instalaciones activas que deban ser cortadas previamente.