San Juan es una provincia cuyana marcada por dos condicionantes estructurales: la actividad sísmica y la industria minera y vitivinícola. La construcción sanjuanina está profundamente influida por la necesidad de edificar con normas sismorresistentes luego del devastador terremoto de 1944, y por la demanda de infraestructura que genera la minería a gran escala en la Cordillera. La Seccional San Juan de UOCRA regula el trabajo de la construcción en todo el territorio provincial.
Seccional UOCRA San Juan: características del mercado laboral local
La Seccional San Juan de UOCRA nuclea a los trabajadores de la construcción de toda la provincia. San Juan capital concentra la mayor actividad: edificios en altura con normativa sismorresistente, obras públicas, conjuntos habitacionales del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) y construcción comercial.
En el Gran San Juan la obra privada ha crecido sostenidamente, con desarrollos inmobiliarios en Rivadavia, Chimbas y Rawson. Las empresas que operan en estos distritos aplican el mismo convenio colectivo 76/75, con las actualizaciones paritarias nacionales y sin zonificación diferencial respecto a Cuyo.
Normativa sismorresistente y su impacto en la construcción
San Juan es zona de alto riesgo sísmico. La normativa provincial exige que toda construcción cumpla con requisitos técnicos de sismorresistencia, lo que impacta directamente en los materiales, los tiempos de obra y las categorías de trabajadores requeridas.
En obras con estructuras especiales, los oficiales especializados tienen un papel central: ferreros, encofrador especializado, operadores de equipos de compactación. Estas categorías deben liquidarse conforme a la escala correspondiente y no pueden reemplazarse por categorías inferiores para reducir costos sin violar el convenio.
Las empresas que trabajan en San Juan deben asegurarse de contar con responsable de seguridad e higiene habilitado, dado que la normativa local suma exigencias a las ya previstas en el convenio UOCRA. Una inspección del Ministerio de Trabajo puede generar sanciones combinadas por incumplimiento laboral y técnico.
Minería y obras en altura cordillerana
San Juan alberga proyectos mineros de envergadura internacional, especialmente en el departamento de Iglesia (Veladero, Pascua-Lama). Estas obras generan demanda de construcción de campamentos, plantas de procesamiento, redes de infraestructura y caminos de acceso en alta montaña, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar.
El trabajo en altura cordillerana activa condiciones especiales del convenio:
Zona desfavorable: la Zona B o la aplicación de adicionales por zona desfavorable puede corresponder dependiendo de la ubicación exacta y la negociación con la seccional.
Jornada reducida por altura: a más de 3.500 metros, la jornada de trabajo puede verse afectada por las condiciones de oxígeno. Esto requiere evaluación médica y acuerdo con el sindicato.
Desarraigo: los trabajadores que pernoctan en campamentos mineros a semanas de su domicilio tienen derecho a cobrar el desarraigo por cada día de permanencia.
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Vitivinicultura y construcción de bodegas
La industria vitivinícola sanjuanina genera un nicho específico de construcción: bodegas, galpones de acopio y sistemas de riego en Pocito, Sarmiento y Caucete. Muchas de estas obras son ejecutadas por empresas de menor tamaño que a veces desconocen sus obligaciones laborales bajo el convenio UOCRA.
Una bodega es una obra de construcción como cualquier otra: requiere registro de trabajadores en IERIC, aportes al Fondo de Desempleo, ART vigente y liquidación conforme a las categorías del convenio. El hecho de que el comitente sea una bodega o una cooperativa agrícola no modifica las obligaciones del empleador constructor.