Las obras de demolición concentran riesgos que no siempre están en el radar del arquitecto: daños a linderos, accidentes de operarios, derrumbes no controlados, contaminación por materiales especiales. En todos esos escenarios, la responsabilidad profesional del director de obra puede estar comprometida aunque quien ejecute sea una empresa tercerizada. Entender el alcance de esa responsabilidad no es paranoia: es gestión profesional.
Qué responsabilidades asume el arquitecto cuando dirige una demolición
El arquitecto que firma como director de obra en un expediente de demolición asume responsabilidades que van más allá del control técnico. Entre ellas:
- Responsabilidad civil: si durante la demolición se producen daños a terceros (linderos, peatones, vía pública) y se demuestra que el director de obra no tomó las precauciones debidas, puede ser demandado civilmente.
- Responsabilidad administrativa: si la obra incumple normativa vigente (seguridad, gestión de residuos, horarios de trabajo), el profesional matriculado puede recibir sanciones del colegio o del organismo de control.
- Responsabilidad penal: en casos de accidentes graves o fatales por violación de normas de seguridad, la figura del director de obra puede ser alcanzada por la instrucción penal.
Ninguna de estas responsabilidades desaparece por el hecho de que la demolición la ejecute una empresa contratada. El director de obra tiene obligación de controlar que la ejecución cumpla con las condiciones técnicas y normativas del proyecto.
Documentación que protege al profesional
La mejor defensa ante un reclamo es el registro documental. El arquitecto que dirige una demolición debería producir y conservar:
- Relevamiento fotográfico previo del estado de los linderos, con fecha y firma si es posible.
- Copia de los seguros de la empresa: ART vigente con nómina, responsabilidad civil con cobertura adecuada.
- Certificado de habilitación de la empresa demoledora y de su responsable técnico.
- Actas de visita de obra con fecha, observaciones y firma del profesional.
- Notificaciones a linderos y constancias de entrega.
- Manifiestos de transporte y disposición de escombros y materiales especiales.
Este registro no es burocracia: es evidencia de que el profesional actuó con diligencia. En un juicio civil, la diferencia entre tener o no tener esa documentación puede ser determinante.
CAEDE facilita el contacto entre profesionales y empresas del sector.
El rol del seguro de responsabilidad civil del arquitecto
El seguro de responsabilidad civil profesional es la primera línea de defensa ante reclamos derivados de la dirección de obras. Pero su cobertura tiene condiciones que el arquitecto debe conocer:
- La mayoría de las pólizas cubren daños causados en el ejercicio profesional, incluyendo dirección de obras. Pero pueden tener exclusiones para obras de demolición o para daños por trabajos de alto riesgo.
- La cobertura generalmente opera sobre reclamaciones presentadas durante la vigencia de la póliza. Si el arquitecto no renueva, queda expuesto a reclamos por obras anteriores.
- El monto asegurado debe ser adecuado al tipo y escala de la obra. Una obra de demolición de edificio mediano puede generar daños que superen coberturas mínimas.
Verificá con tu aseguradora que tu póliza cubra específicamente obras de demolición y que el monto asegurado sea consistente con los riesgos del proyecto.
Cómo reducir la exposición profesional en demoliciones
Reducir la exposición no implica rechazar este tipo de trabajos: implica gestionarlos con protocolo. Las medidas más efectivas son:
- Contratar solo empresas habilitadas y aseguradas. Si la empresa no puede acreditar ART y responsabilidad civil, no trabajar con esa empresa.
- Definir claramente el alcance del contrato de demolición: qué incluye, qué no incluye, quién gestiona los permisos, quién es responsable del retiro de materiales especiales.
- Incorporar cláusulas de indemnidad en el contrato de locación de obra con el comitente y en el subcontrato con la empresa demoledora.
- Visitar la obra en etapas clave: inicio, avance y terminación. Documentar cada visita.
- Reportar por escrito cualquier condición imprevista o incumplimiento observado, y darle seguimiento hasta resolución.
El arquitecto que gestiona con este nivel de cuidado tiene proyectos más ordenados, menos conflictos y una exposición profesional significativamente menor.