El movimiento de suelos es uno de los rubros donde más fácilmente se producen desvíos presupuestarios en obra. La razón es simple: el suelo no se ve hasta que se excava. Pero con la información correcta, el arquitecto puede presupuestar esta etapa con un margen razonable de precisión, evitar sorpresas para el comitente y negociar con las empresas desde una posición técnicamente informada.
Variables que determinan el costo de excavación
A diferencia de otros rubros, el precio de la excavación no depende solo del volumen de tierra a mover. Las variables principales que definen el costo son:
- Tipo de suelo: suelos cohesivos, rellenos, suelos con presencia de agua o con materiales contaminantes tienen costos muy distintos de un suelo franco homogéneo.
- Profundidad de excavación: a mayor profundidad, mayor complejidad técnica y mayor necesidad de entibación o tablestacas.
- Volumen total: medido en metros cúbicos de suelo extraído. Este volumen se calcula a partir de la superficie de la huella a excavar y la profundidad requerida.
- Condiciones de acceso: si la maquinaria puede ingresar al terreno directamente, los costos bajan. En lotes angostos o con restricciones de acceso, puede requerirse maquinaria más pequeña o trabajo manual.
- Distancia de disposición: el suelo extraído tiene que ir a algún lado. La distancia a las plantas de disposición de suelos impacta en el precio del transporte.
- Nivel freático: si hay agua, hay costos adicionales de bombeo.
Cómo calcular el volumen de excavación
El cálculo de volumen es el punto de partida para presupuestar. La fórmula básica es:
Volumen = Superficie de huella × Profundidad
Pero en proyectos con sótano, la superficie de excavación es mayor que la superficie de la huella porque hay que considerar los taludes o el espacio necesario para la entibación. Una regla práctica es agregar entre 0,5 y 1 metro al perímetro de la huella para calcular la superficie real de excavación.
Además, el volumen de suelo extraído es mayor que el volumen del espacio excavado: el factor de esponjamiento del suelo (generalmente entre 20% y 40% según el tipo) hace que el suelo suelto ocupe más volumen que cuando estaba compacto. Este factor determina la cantidad de camiones necesarios.
Con estos datos, podés hacer una estimación preliminar que te permita ordenar el presupuesto antes de pedir cotizaciones.
Ítems a verificar en el presupuesto de excavación
Al pedir cotizaciones a empresas de movimiento de suelos, asegurate de que el presupuesto discrimine los siguientes ítems:
- Excavación propiamente dicha: horas de máquina o precio por metro cúbico.
- Entibación o apuntalamiento: si aplica, debe estar detallado con el sistema propuesto.
- Bombeo de agua: si hay napa, ¿está incluido el costo de bomba y disposición del efluente?
- Carga y transporte de suelo: número de viajes, distancia a la planta.
- Disposición final: las plantas de suelos tienen un costo por metro cúbico dispuesto.
- Compactación de fondo de excavación: a veces necesaria antes de ejecutar el hormigón de limpieza.
CAEDE facilita el contacto entre profesionales y empresas del sector.
Presupuesto de excavación y estudio de suelos: qué va primero
El orden correcto es: primero el estudio geotécnico, después el presupuesto de excavación. Cuando el arquitecto pide presupuesto de excavación sin tener el informe de suelos, las empresas cotizan con supuestos que pueden quedar muy lejos de la realidad.
El informe geotécnico define:
- Tipo de suelo y resistencia portante.
- Profundidad del nivel freático.
- Necesidad de entibación o tablestacas.
- Recomendaciones para el método de excavación.
Con ese informe, las empresas pueden cotizar sobre datos reales. Sin él, el presupuesto va a tener una varianza tan alta que se vuelve poco útil como dato de proyecto. En obras pequeñas donde el estudio de suelos no está disponible, pedí a la empresa que cotice por escenarios (suelo favorable / suelo con complicaciones) para tener un rango realista.