Argentina está viviendo una migración silenciosa pero acelerada de empresas hacia el interior del país. El costo de vida en el AMBA, los alquileres de oficinas y locales comerciales, la saturación de infraestructura y en algunos casos los incentivos fiscales de provincias que buscan atraer inversiones están impulsando a muchas compañías a relocalizar total o parcialmente sus operaciones fuera de Buenos Aires. Para el sector de la construcción, esto no es solo una tendencia a observar: es una oportunidad concreta de negocio. Cada empresa que se muda necesita infraestructura: oficinas, galpones, plantas de producción, depósitos. Y muchas veces el mercado local del interior no tiene capacidad suficiente para cubrir esa demanda.
Por qué las empresas se están yendo al interior
La ecuación económica cambió en los últimos años de forma significativa. En el AMBA, los costos operativos subieron sin parar: alquileres de oficinas en zonas empresariales, impuestos municipales, costos de logística interna, y la presión del costo de vida que impacta en los salarios que las empresas necesitan pagar para retener talento. Al mismo tiempo, la conectividad digital mejoró lo suficiente como para que muchas operaciones que antes requerían presencia en Buenos Aires puedan gestionarse perfectamente desde Rosario, Córdoba, Mendoza o ciudades intermedias como Rafaela, Pergamino o Villa María. El trabajo remoto acelerado por la pandemia demostró que muchos puestos pueden desempeñarse desde cualquier lugar. Y varias provincias están siendo muy activas en ofrecer incentivos: exenciones impositivas, terrenos a precios accesibles, apoyo logístico para instalación. Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos llevan años con políticas activas de atracción de inversiones que están dando resultado.
Qué tipo de obras genera la relocalización de empresas
La demanda de construcción que genera la mudanza de empresas al interior es variada y depende del tipo de empresa. Las compañías de tecnología y servicios buscan principalmente espacios de oficinas modernos: edificios de varios pisos con buena conectividad, estacionamiento, amenities y accesibilidad. Las empresas industriales y logísticas buscan galpones, plantas de producción y depósitos: obras de mayor escala que requieren superficies grandes, losas industriales de alta resistencia y accesos para camiones de carga pesada. Las empresas comerciales buscan locales con visibilidad y accesibilidad. En todos los casos, la obra inicial suele implicar preparación del terreno, excavaciones de fundación, infraestructura de servicios (agua, gas, electricidad, cloacas) y en muchos casos obras de acceso. Ese es el trabajo de las empresas de excavación y demolición: entrar primero, dejar el terreno listo para lo que viene.
Ciudades intermedias: el mercado que nadie está mirando bien
El foco de los grandes desarrolladores siempre estuvo en las capitales provinciales: Córdoba, Rosario, Mendoza, Tucumán. Pero hay un fenómeno interesante en las ciudades intermedias que merece atención. Ciudades de entre 50.000 y 200.000 habitantes —Rafaela, Venado Tuerto, Reconquista, Concordia, San Francisco— están recibiendo inversiones empresariales que hace diez años eran impensables. La combinación de buena conectividad vial, costos bajos y calidad de vida atractiva las está poniendo en el radar de empresas que buscan alternativas al AMBA. En estas ciudades, la capacidad constructiva local suele ser limitada. Las empresas constructoras y de infraestructura que lleguen primero a estos mercados van a tener ventaja. Las obras no son las más grandes ni las más complejas, pero hay trabajo sostenido y márgenes razonables porque la competencia es menor.
Parques industriales y zonas de actividad económica
Una parte importante de la relocalización empresarial se canaliza a través de parques industriales y zonas de actividad económica que los gobiernos provinciales y municipales están desarrollando con distintos modelos de gestión. Estos parques ofrecen infraestructura básica (agua, energía, gas, conectividad, accesos) a empresas que quieren instalarse en el interior sin tener que desarrollar toda la infraestructura por cuenta propia. Para las empresas de excavación y demolición, los parques industriales representan dos tipos de oportunidad: primero, la participación en la construcción de la infraestructura del propio parque (movimiento de suelos, redes de servicios, accesos, plataformas); y segundo, la obra para las empresas individuales que se instalan dentro del parque. Hay decenas de parques industriales en distintas etapas de desarrollo en todo el país, muchos con financiamiento del Ministerio de Desarrollo Productivo.
Cómo las empresas de construcción pueden posicionarse en este mercado
Desde CAEDE recomendamos a las empresas del sector que quieran aprovechar esta oportunidad que hagan un trabajo de inteligencia comercial específico: identificar qué ciudades del interior están recibiendo más inversiones empresariales, qué parques industriales están en desarrollo, qué empresas grandes están anunciando reubicaciones o expansiones al interior. Esa información está disponible en medios económicos, comunicados provinciales y bases de datos de inversiones. El siguiente paso es establecer presencia o alianzas en esos mercados antes de que lleguen las obras. Una empresa de excavación del AMBA que establezca una relación con una desarrolladora o un municipio del interior antes de que empiece la construcción va a estar en mucho mejor posición que la que llega cuando ya empezaron los llamados a licitación.