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Blockchain Trazabilidad Obra

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Blockchain en construcción. La combinación suena a buzzword de conferencia tecnológica. Y en gran medida lo fue durante varios años: mucho PowerPoint, pocos proyectos reales, y la sensación de que alguien estaba tratando de vender una solución que buscaba un problema. Pero la pregunta vale la pena hacerse en serio: ¿hay algún caso de uso concreto en el sector de la construcción donde blockchain agregue valor real y no sea reemplazable por una base de datos convencional bien administrada? La respuesta es: sí, algunos. Y vale la pena identificarlos con precisión, porque el sector de excavaciones y demoliciones tiene características específicas donde la trazabilidad de materiales y procesos puede ser particularmente valiosa.

Qué hace blockchain que una base de datos convencional no hace

Para entender si blockchain tiene sentido en un caso de uso específico, hay que entender qué hace diferente. Una base de datos convencional puede almacenar información, pero quien la administra puede modificarla. Un registro en blockchain, en cambio, es inmutable: una vez que se escribe un dato, no puede alterarse sin invalidar toda la cadena de registros subsiguiente. Además, blockchain puede ser distribuido entre múltiples participantes que no confían entre sí —cada uno tiene una copia del registro y nadie puede modificarla unilateralmente. Esto es relevante en situaciones donde múltiples actores necesitan compartir información confiable sin que ninguno controle el registro central. En la cadena de suministro de materiales de construcción —donde intervienen productores, distribuidores, transportistas, inspectores y contratistas— esa desconfianza mutua es real. Nadie quiere que la otra parte controle el registro. Blockchain permite que todos tengan acceso a la misma información sin que nadie la controle centralmente.

Trazabilidad de materiales: el caso más sólido

El caso de uso más convincente para blockchain en construcción es la trazabilidad de materiales a lo largo de la cadena de suministro. Imaginá una situación concreta: una empresa constructora quiere verificar que el acero que recibió en obra proviene efectivamente de la usina declarada en el remito, que pasó por el control de calidad indicado en el certificado, y que el transportista que lo entregó es el que figura en el documento. Con un sistema convencional, cada uno de esos documentos puede ser falsificado o modificado. Con blockchain, cada paso de la cadena —producción, certificación, carga, transporte, recepción— se registra con un timestamp inmutable firmado por el actor correspondiente. El contratista que recibe el acero puede escanear el código QR del producto y ver toda la cadena de custodia verificada, sin depender de que nadie le diga la verdad. En el sector de demolición, un caso análogo es la trazabilidad de escombros: verificar que el material retirado de una obra con contaminantes (amianto, plomo) efectivamente llegó al vertedero autorizado y no fue dispuesto ilegalmente en otro lugar. Con blockchain, el transportista no puede falsificar el registro de disposición sin invalidar su propia firma digital en la cadena.

Contratos inteligentes para pagos de obra

Los contratos inteligentes (smart contracts) son programas que se ejecutan automáticamente cuando se verifican condiciones predefinidas, y pueden correr sobre infraestructura blockchain. En construcción, hay una aplicación que parece prometedora: automatizar los pagos por avance de obra. El esquema convencional es: el contratista termina una etapa, genera un certificado de avance, el comitente (o el supervisor) lo verifica, se aprueba, y se emite la orden de pago. En proyectos grandes con muchos subcontratistas, ese ciclo puede llevar semanas, genera disputas frecuentes sobre qué se considera 'avance' y crea problemas de liquidez para los eslabones más pequeños de la cadena. Un smart contract podría automatizar parte de ese proceso: cuando un inspector habilitado registra la aprobación del avance en el sistema, el pago se libera automáticamente al contratista correspondiente, sin que nadie pueda retrasarlo o discutirlo. En el mundo real, esto requiere que todos los actores del proyecto operen en el mismo sistema y que haya definiciones muy claras de qué constituye un hito. Eso es difícil de lograr en el mercado actual, pero algunos proyectos internacionales de gran escala ya lo están probando.

Los límites reales: el problema del 'oracle' y el costo de adopción

La limitación más fundamental de blockchain en construcción es lo que los técnicos llaman el 'oracle problem': blockchain puede garantizar que lo que está registrado en la cadena es inmutable, pero no puede garantizar que lo que se registró sea verdad. Si el inspector que certifica el avance de obra es corrupto y registra un avance que no ocurrió, ese dato falso queda en la cadena de forma inmutable. Blockchain garantiza integridad del registro, no integridad de la realidad. Eso significa que la confiabilidad del sistema depende de la confiabilidad de los actores que alimentan datos —exactamente el mismo problema que existe sin blockchain. La segunda limitación es el costo de adopción: para que blockchain funcione en una cadena de suministro o en un proyecto de obra, todos los actores relevantes necesitan operar en el mismo sistema. Convencer a una cantera, un transportista, un distribuidor, un inspector y una contratista de usar la misma plataforma blockchain es un desafío de adopción enorme que tiene poco que ver con la tecnología y mucho con los incentivos y la coordinación.

¿Tiene sentido para el mercado argentino hoy?

La respuesta honesta es: para la mayoría de las empresas constructoras argentinas, no. No todavía. La infraestructura digital del sector argentino no está en el nivel que hace falta para que blockchain agregue valor marginal real. Hay problemas más básicos —digitalización de procesos, adopción de ERP, gestión documental— que deberían resolverse antes de agregar la capa de complejidad de blockchain. Los casos donde sí puede tener sentido hoy son específicos: proyectos de gran escala con financiamiento internacional que requieren trazabilidad verificable para cumplir con requisitos de transparencia del organismo financiador; exportaciones de servicios de construcción a mercados donde la certificación blockchain tiene valor regulatorio; o gestión de cadena de suministro de materiales certificados (acero con certificación de bajo carbono, hormigón con contenido de árido reciclado) donde la verificación inmutable agrega valor comercial. Para el sector de demolición, la trazabilidad de residuos peligrosos es el caso más sólido: si la regulación ambiental se endurece —como es probable— la capacidad de demostrar con certeza el destino de cada metro cúbico de material peligroso va a tener valor tanto regulatorio como reputacional.

En resumen

Blockchain en construcción no es marketing vacío, pero tampoco es la solución universal que algunos entusiastas vendieron. Hay casos de uso reales —trazabilidad de materiales, disposición de residuos peligrosos, automatización de pagos en proyectos complejos— donde la tecnología agrega valor genuino. Para la mayoría de las empresas argentinas del sector, el momento de adopción masiva no llegó. Pero conocer cuándo y por qué puede tener sentido es la diferencia entre adoptarlo con inteligencia y caer en la trampa del buzzword.

Preguntas Frecuentes

Sí, y es uno de los casos de uso más sólidos en el sector. Un sistema de trazabilidad basado en blockchain puede registrar de forma inmutable la carga de escombros, el transportista, la ruta y la recepción en el vertedero habilitado. Esto crea un rastro verificable que no puede ser alterado retroactivamente, lo que tiene valor tanto para cumplimiento ambiental como para defensa legal ante disputas.

Un smart contract es un programa que se ejecuta automáticamente cuando se verifican condiciones predefinidas, corriendo sobre infraestructura blockchain. En construcción, puede automatizar pagos por avance de obra: cuando un inspector registra la aprobación de un hito, el pago se libera automáticamente al contratista sin intervención manual ni posibilidad de demora arbitraria.

Samsung C&T, Skanska, Bechtel y Arup están entre las constructoras internacionales que han piloteado aplicaciones blockchain. En el segmento de cadena de suministro, empresas como Trimble y Oracle Construction tienen módulos de trazabilidad con blockchain. La adopción sigue siendo limitada a proyectos piloto o de gran escala en mercados desarrollados.

No. Blockchain garantiza que los datos registrados no pueden modificarse después, pero no garantiza que los datos ingresados sean verídicos. Si alguien registra información falsa (un avance de obra que no ocurrió, un destino de escombros incorrecto), esa información queda en la cadena de forma inmutable. La confiabilidad del sistema depende de la confiabilidad de los actores que alimentan datos.

No existe actualmente ninguna norma argentina que exija el uso de blockchain en construcción. Sin embargo, algunos proyectos financiados por organismos internacionales (BID, Banco Mundial) pueden tener requisitos de trazabilidad y transparencia que se cumplen más fácilmente con blockchain. El marco regulatorio argentino para esta tecnología está en desarrollo inicial.

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