La construcción sigue siendo uno de los sectores con mayor siniestralidad laboral en Argentina. Los datos de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) publicados por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) lo confirman año tras año: caídas de altura, golpes con maquinaria, derrumbes parciales y contactos eléctricos son las causas más frecuentes de accidentes graves en obras. Para las empresas del sector —especialmente las de excavación y demolición, donde el riesgo es inherentemente mayor— conocer estos datos y gestionarlos activamente no es solo una obligación legal: es una decisión de negocio.
Los números de la siniestralidad: qué dice la SRT
La Superintendencia de Riesgos del Trabajo publica anualmente el anuario estadístico de accidentes, que desagrega los datos por sector de actividad, tipo de lesión, provincia y tamaño de empresa. Los datos de los últimos años disponibles muestran que la construcción concentra entre el 12% y el 15% de todos los accidentes laborales registrados en Argentina, siendo el segundo sector más accidentado después del agro en algunos períodos. La tasa de incidencia (accidentes por cada mil trabajadores cubiertos) en construcción supera el doble del promedio general de la economía. Las empresas de demolición y excavación tienen una exposición adicional: trabajan con maquinaria pesada en entornos complejos, muchas veces en espacios confinados o en zonas con servicios subterráneos.
Las causas más frecuentes en demolición y excavación
En el subsector de demolición y excavación, los accidentes más frecuentes tienen patrones reconocibles. Las caídas de altura —desde andamios, bordes de excavación o estructuras en proceso de demolición— son la causa número uno de accidentes graves. El contacto con servicios subterráneos no señalizados (cañerías de gas, cables eléctricos de alta tensión) es la causa más frecuente de accidentes fatales en trabajos de excavación urbana. El operador de maquinaria pesada tiene su propio perfil de riesgo: vuelcos, atrapamientos y accidentes en maniobras de carga son los más comunes. Finalmente, la exposición a polvo de sílice en demoliciones de estructuras antiguas es un riesgo de salud ocupacional que recién está comenzando a monitorearse sistemáticamente en Argentina.
Responsabilidades legales: más allá de la ART
Muchas empresas creen que pagar la ART es suficiente para cubrir su responsabilidad ante un accidente. Error. La Ley de Riesgos del Trabajo (LRT) y la jurisprudencia argentina acumulada establecen que la responsabilidad del empleador por un accidente laboral no se agota en la cobertura de la ART. Si se demuestra dolo o culpa grave del empleador —por no proveer EPP, por no capacitar, por incumplir las normas de seguridad e higiene— el trabajador o sus herederos pueden iniciar una acción civil complementaria que puede multiplicar varias veces el monto de la indemnización. Para las empresas de construcción, demolición y excavación, esto significa que la inversión en seguridad no es un gasto: es una póliza de seguro contra contingencias que pueden comprometer la viabilidad de la empresa.
Buenas prácticas que reducen la siniestralidad
La evidencia internacional y nacional demuestra que la siniestralidad laboral en construcción no es inevitable: se reduce con gestión sistemática. Las prácticas más efectivas incluyen: análisis de riesgo previo a cada tarea (ATS - Análisis de Trabajo Seguro), uso consistente de EPP verificado por supervisores, relevamiento de servicios subterráneos antes de cualquier excavación en zona urbana, plan de emergencias con roles asignados y simulacros periódicos, y registro documentado de todas las capacitaciones. Las empresas que implementan estos sistemas no solo reducen accidentes: también reducen la alícuota de la ART (muchas aseguradoras tienen programas de bonificación para empresas con buen historial) y mejoran su posición en licitaciones que exigen plan de seguridad.
El rol de la ART: más que pagar el siniestro
Las ART tienen obligaciones que van más allá de pagar las prestaciones cuando ocurre un accidente. Están legalmente obligadas a brindar capacitaciones, visitas de prevención y asesoramiento técnico a las empresas aseguradas. En la práctica, el nivel de servicio varía mucho entre aseguradoras. Las empresas que aprovechan activamente los servicios de prevención de su ART —capacitaciones, relevamientos de puestos, análisis de accidentes— obtienen doble beneficio: reducen los riesgos reales y construyen un historial documentado que puede ser útil en caso de conflicto judicial. Para las afiliadas a CAEDE, la cámara puede orientar sobre qué ART tienen mejor desempeño en el sector y cómo aprovechar al máximo los servicios de prevención.