Los Residuos de Construcción y Demolición (RCD) representan entre el 30% y el 40% de los residuos sólidos generados en las ciudades argentinas. Su gestión está regulada por normativa nacional, provincial y municipal, y su disposición incorrecta genera multas, daño ambiental y responsabilidad civil. Conocé el marco legal y cómo gestionar los RCD correctamente en Buenos Aires.
Marco normativo: de lo nacional a lo local
En Argentina, la gestión de RCD se rige por múltiples capas normativas. A nivel nacional, la Ley 24.051 de Residuos Peligrosos aplica cuando los RCD contienen materiales clasificados como peligrosos (amianto, pinturas con metales pesados, hidrocarburos). La Ley 25.916 de Gestión de Residuos Domiciliarios establece principios generales. En CABA, la Ley 1854 (Basura Cero) y sus decretos reglamentarios regulan específicamente los RCD, con énfasis en la reducción, reutilización y reciclaje. En Provincia de Buenos Aires, la Ley 14.083 establece lineamientos para la gestión de RCD y delega la aplicación en los municipios. El APRA (CABA) y el OPDS (Provincia) son los organismos de control ambiental.
Clasificación de los RCD: peligrosos vs. inertes
No todos los RCD son iguales ante la ley. La clasificación determina cómo deben transportarse y disponerse. RCD inertes (la mayoría): hormigón, ladrillo, cerámica, áridos, madera limpia — pueden ir a plantas de reciclaje de RCD o rellenos autorizados. RCD no peligrosos con manejo especial: vidrio, metales, yeso, cartón — requieren clasificación y disposición en puntos diferenciados. RCD peligrosos: materiales con amianto, pinturas con plomo, suelos contaminados con hidrocarburos, PCBs — requieren Manifiesto de Transporte (Ley 24.051), empresa transportista habilitada por la autoridad ambiental y disposición en planta de tratamiento de residuos peligrosos autorizada. El generador de RCD (propietario o empresa contratante) es responsable primario hasta la disposición final.
Obligaciones del generador de RCD en CABA
En CABA, la empresa que genera RCD tiene las siguientes obligaciones: (1) clasificar los residuos en origen separando peligrosos de inertes, (2) contratar transportistas habilitados por el GCBA para el retiro de escombros, (3) obtener los manifiestos de transporte cuando los RCD son peligrosos, (4) exigir al transportista el comprobante de disposición final en sitio autorizado, y (5) conservar esa documentación por un mínimo de 5 años para presentar ante inspecciones. Las obras de más de 500 m² demolidos deben presentar un Plan de Gestión de RCD ante el APRA antes del inicio de los trabajos. Las empresas de CAEDE están familiarizadas con estos procesos y pueden asesorar sobre los pasos correctos.
Reciclaje y valorización de RCD: oportunidad y obligación
La Ley 1854 de CABA promueve la valorización de RCD antes de la disposición final. El hormigón triturado puede usarse como base en caminos internos, el ladrillo molido como relleno controlado y los metales tienen circuitos de reciclaje activos. En CABA existen plantas de clasificación y reciclaje de RCD habilitadas por el GCBA. Para obras grandes, el Plan de Gestión de RCD debe incluir estimaciones de porcentaje de valorización del material generado. Este enfoque no solo cumple la ley: también puede reducir los costos de disposición final. El CEAMSE sigue recibiendo RCD inertes, pero con cuotas y aranceles que hacen conveniente la valorización previa.