La demolición de estructuras metálicas —galpones industriales, silos, puentes grúa, torres de transmisión, estructuras portuarias, grandes coberturas de acero— presenta riesgos y técnicas específicas que la diferencian radicalmente de la demolición de hormigón o mampostería. El acero puede colapsar de forma súbita ante el corte de un nodo crítico; las estructuras metálicas industriales frecuentemente contienen materiales peligrosos (plomo, cromo hexavalente en pinturas, aceites dieléctricos en transformadores); y el trabajo en altura es casi inevitable. Las normas argentinas establecen requisitos técnicos y de seguridad diferenciados para este tipo de operaciones.
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Normativa específica para demolición de estructuras metálicas
El Decreto Nacional N.º 911/96 regula las demoliciones en el Capítulo 8 (arts. 138 a 140): programa definido de ejecución, afianzar las partes inestables, interrumpir los servicios y zonas de exclusión. No trae un artículo propio para estructuras metálicas ni un orden de derribo que deba fijar el Director de Obra: el responsable de Higiene y Seguridad establece las condiciones, zonas de exclusión y precauciones según las características, métodos de trabajo y equipos (art. 139). El orden de derribo conviene fijarlo por escrito con el profesional responsable.
La norma CIRSOC 301 (Estructuras de Acero para Edificios) y la norma IRAM-IAS U 500-205 regulan las propiedades de los aceros estructurales argentinos. Su conocimiento es necesario para evaluar el comportamiento del metal ante el corte con soplete o disco.
La Resolución SRT N.º 299/2011 establece los requisitos de seguridad para trabajos en altura, obligatorios cuando la demolición se realiza a más de 2 metros sobre el nivel del piso. Incluye el uso de arnés anticaída, líneas de vida y procedimientos de rescate.
Para trabajos de corte con oxiacetilénico o plasma en áreas cerradas o semicerradas (interior de galpones), la Resolución SRT N.º 960/2015 sobre trabajos en espacios confinados puede ser aplicable si la ventilación es insuficiente.
Evaluación previa: diagnóstico de la estructura y materiales
Antes de iniciar la demolición de cualquier estructura metálica, el Director de Obra debe realizar o encargar:
- Relevamiento estructural: identificación del sistema portante (pórticos, cerchas, vigas Vierendeel, estructuras espaciales), de las conexiones (soldadas, atornilladas, remachadas) y del estado de corrosión. Un elemento muy corroído puede colapsar ante el corte de un nodo adyacente.
- Identificación de pinturas y recubrimientos: las pinturas de minio de plomo (usadas masivamente hasta los años 1990) liberan plomo durante el corte con llama. El Decreto N.º 779/2000 y la Resolución SRT N.º 415/2002 exigen controles de exposición al plomo para los operarios que cortan estructuras pintadas con compuestos plúmbicos.
- Identificación de materiales acompañantes: paneles de asbesto en cerramientos, aceites PCB en transformadores internos, cromo hexavalente en pinturas anticorrosión de uso industrial. Cada uno requiere gestión de residuos peligrosos conforme a la Ley N.º 24.051.
- Revisión del sistema de izaje: grúas y equipos de elevación deben tener el certificado de carga vigente conforme a la Resolución SRT N.º 503/2014 para equipos de elevación.
- Plan de derribo secuencial: documento que establece el orden de corte de elementos, los puntos de izaje y las zonas de exclusión durante cada etapa.
Técnicas de demolición de acero: selección y seguridad
Las técnicas más empleadas para demolición de estructuras metálicas son:
- Corte con oxiacetilénico: tradicional y versátil, permite cortar perfiles de cualquier espesor. Genera humo y chispas que requieren barreras de protección y ventilación. Riesgo de incendio si hay materiales inflamables en el entorno.
- Corte con disco abrasivo o plasma: más rápido y limpio que el oxicorte, pero genera partículas metálicas incandescentes. El plasma es especialmente eficiente para aceros inoxidables y aleaciones especiales.
- Demolición mecánica con tijera hidráulica: el accesorio de cizalla montado en retroexcavadora es la opción más productiva para galpones de gran porte. Permite cortar perfiles de hasta 500 mm de ala sin generar chispas.
- Voladura controlada: para torres, chimeneas o silos de gran altura. Requiere empresa habilitada por la Dirección de Fabricaciones Militares (DFM) y autorización del RENAR (Registro Nacional de Armas) para el uso de explosivos. La autorización municipal es adicional.
En todos los casos, los trabajadores deben usar EPP específico: careta de soldar con filtro UV para corte térmico, guantes de cuero de manga larga, delantal de cuero, calzado de seguridad con puntera metálica y arnés anticaída cuando trabajan a más de 2 metros de altura.
Gestión de los metales demolidos: valorización y documentación
Los metales de demolición tienen alto valor comercial. El acero estructural puede venderse directamente a acopios siderúrgicos o chatarrerías habilitadas. El aluminio, cobre y acero inoxidable tienen cotizaciones superiores en el mercado de materiales secundarios.
La empresa demoledora debe acreditar la legalidad de los materiales ante el comprador. Para estructuras industriales o estatales, puede requerirse un certificado de desafectación firmado por el propietario que acredite que los metales no provienen de robo de infraestructura.
Los chatarrerías y acopios están sujetos a la Ley N.º 25.603 (bienes de origen dudoso) y pueden requerir documentación que identifique el origen del material. En CABA, el Decreto N.º 423/2004 regula los acopios de metales y obliga a registrar cada compra con datos del vendedor.
Los metales con pinturas de plomo u otros contaminantes no pueden ingresarse directamente a una chatarrería: deben ser tratados por empresa habilitada para residuos peligrosos antes de su valorización.