Demolición

Demolición de Puente: Proceso y Normativa

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La demolición de puentes es una de las operaciones de ingeniería más complejas dentro del sector. Ya sea un puente vehicular, peatonal o ferroviario, su remoción involucra estructuras de hormigón armado o acero de gran envergadura, interferencias con vías de tránsito o cursos de agua, y una coordinación institucional que excede ampliamente a lo que se exige en una demolición edilicia. En Argentina, este tipo de obras requiere intervención estatal y profesional a múltiples niveles.

Tipos de puentes y desafíos técnicos

Los puentes pueden clasificarse según su material (hormigón armado, hormigón pretensado, acero, mixtos) y su función (vehicular, ferroviario, peatonal). Cada tipo presenta desafíos distintos. Los puentes de hormigón pretensado son especialmente complejos porque los cables o barras de pretensado almacenan energía que, al liberarse durante la demolición, pueden generar colapsos parciales imprevistos. Los puentes de acero suelen desmontarse por secciones con grúas, pero el corte debe hacerse con precisión para evitar desequilibrios estructurales. El mayor desafío de todos es la interferencia con el entorno: cursos de agua que deben protegerse de derrames de hormigón, vías de tránsito que deben cortarse o desviarse, y en algunos casos, vías ferroviarias activas en paralelo.

Marco normativo y habilitaciones

La demolición de puentes en Argentina involucra múltiples jurisdicciones. Dependiendo de la ubicación y naturaleza del puente, pueden intervenir: Dirección Nacional de Vialidad (DNV) para rutas nacionales, Direcciones Provinciales de Vialidad para rutas provinciales, municipios para infraestructura urbana, y la Secretaría de Infraestructura e Hidráulica cuando hay interferencia con cursos de agua navegables o con obras hidráulicas. Adicionalmente, se requiere un plan de demolición aprobado por profesional habilitado (ingeniero civil o estructural), evaluación de impacto ambiental cuando hay interferencia con cuerpos de agua, y un plan de gestión de residuos para los escombros generados.

Métodos de demolición de puentes

Los principales métodos son: Demolición convencional con maquinaria pesada — excavadoras con martillo hidráulico o cizalla demoledora actúan sobre la estructura por secciones. Aplicable a puentes de tramos cortos o de acceso relativamente simple. Voladura controlada — se usa en puentes de gran longitud o cuando el tiempo de corte de tráfico es crítico. Requiere habilitaciones especiales y equipos de explosivos certificados. Desmontaje por tramos con grúas — especialmente usado en puentes metálicos. Cada sección se corta y se descarga con grúa de gran capacidad. Método de empuje o lanzamiento inverso — en algunos casos se usan sistemas hidráulicos para desplazar la superestructura lateralmente antes de demolerla.

Gestión de residuos y recupero de materiales

La demolición de un puente genera grandes volúmenes de hormigón y acero. El hormigón demolido puede procesarse en plantas de reciclado para producir agregado reciclado. El acero — tanto el de refuerzo como el estructural — tiene alto valor de chatarra y es uno de los factores que puede reducir significativamente el costo neto de la obra. En obras con interferencia en cursos de agua, es obligatorio implementar barreras de contención para evitar que el material caiga al lecho del río o canal. Las empresas especializadas cuentan con los equipos y protocolos necesarios para cumplir con estas exigencias.

En resumen

La demolición de puentes es una obra de ingeniería de alta complejidad que exige empresas con experiencia probada en infraestructura, equipos adecuados y coordinación institucional con organismos viales y ambientales. Para encontrar empresas habilitadas con experiencia en este tipo de obras, contactá a CAEDE en contacto@caede.com.ar.

Preguntas Frecuentes

Depende de la jurisdicción. Un puente sobre ruta nacional requiere autorización de la Dirección Nacional de Vialidad. En rutas provinciales, de la Dirección Provincial de Vialidad correspondiente. En zonas urbanas, del municipio. En todos los casos, con un plan de demolición firmado por un ingeniero habilitado.

Un puente de un solo tramo de hasta 20 metros puede demolerse en 5 a 10 días hábiles de trabajo activo, dependiendo del método y el acceso. La parte más larga suele ser la gestión de permisos y cortes de tránsito.

En la práctica, casi siempre es necesario un corte total o parcial del tráfico durante la demolición. En algunos casos se pueden implementar desvíos o demolición nocturna para minimizar el impacto, pero el corte es prácticamente inevitable.

El acero estructural de puentes metálicos tiene alto valor de recupero como chatarra o, en algunos casos, como material reutilizable si está en buenas condiciones. La empresa demoledora debe hacerse cargo de la separación, transporte y disposición de este material.

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